Cómo solucionar el acoso escolar

No te hagas ilusiones. En este post no voy a dar una receta mágica para saber cómo solucionar el acoso escolar. Lo mismo que en su día mostré mi escepticismo sobre cómo se combate la violencia de género, en este caso creo que tampoco se va a solucionar dándole publicidad en las noticias ni con más vigilancia en los colegios.

Que haya alumnos malos en las escuelas forma parte del dibujo de la sociedad. Intentar que todos sean educados, respetuosos y razonables es del todo imposible y una quimera al estilo Matrix. Por muchas razones. Una de las más importantes es el hecho de que muchos niños forman parte de la generación que ha crecido sin padres. Y esto tiene varias consecuencias. La primera y más grave es que hablamos de chavales que han crecido en familias desestructuradas. No hablo de una madre alcohólica o un padre drogadicto. Hablo de familias que no se ven en su día a día ni comparten momentos por la falta de conciliación laboral y personal.

Tampoco la vida de barrio es como la de antes. En gran medida ha desaparecido ese tejido social de amigos y vecinos que eran un colchón emocional de gran calibre. Esto explica, que no justifica, el hecho de que haya niños que a falta de principios inculcados por sus progenitores, se hayan inventado los suyos propios o los hayan obtenido por otras vías. Sin olvidar las enormes carencias emocionales de estos chavales.

Esto en cuanto a los verdugos, que también son en cierta medida víctimas de las que habría que ocuparse.

Cuando nos preguntamos sobre cómo solucionar el acoso escolar, deberíamos pensar que es la falta de conciliación una de las causas más importantes. Tanto para las víctimas, como para los “verdugos”.

En cuanto a los agredidos y víctimas del Bullying tengo que decir algo parecido. Son víctimas de un sistema en el que los padres están poco presentes. Atrapados en horarios de oficina infernales que les impiden estar en su casa en el día a día cuando su hijo llega del colegio.

Digo esto porque yo, como casi todos, hoy estaría en todos los telediarios por temas de acoso escolar. Pienso en por qué aunque me afectó en su época, nunca llegó a convertirse en un sentimiento que me hundiera en la depresión o me llevara a conductas suicidas. El único factor de cambio que percibo es la familia y el tejido social del barrio, que no es poco. Actuaban como una eficaz kriptonita emocional de todo tipo contra el acoso en el colegio. Porque cretinos y abusones siempre los ha habido y siempre los habrá.

Añado un segundo factor de cambio y es el amplificador que suponen las nuevas tecnologías. 

Cuando nos preguntemos realmente en cómo solucionar el acoso escolar, deberíamos preguntarnos qué se encuentra al llegar a casa un chico/a que lo está sufriendoSi es vacío y soledad lo que hay, por mucha vigilancia que pongamos en el cole, el miedo y la tristeza crecerán y camparán a sus anchas. Porque la semilla la planta el bullying, pero crece en la falta de cariño y comprensión en el día a día.

Una vez más, la conciliación un como sistema operativo que si falla, nada funciona bien.

AUTOR: Nacho Caballero

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