Cuando un hijo te cambia la vida

Hoy hace 4 años que nació nuestro pequeño Óliver. Esa madrugada de viernes a las seis y treinta siete minutos vino al mundo. Fue un parto “de monólogo” que para mi fue un verdadero shock.

A esas alturas ya había escuchado de todo sobre la paternidad y casi nada bueno. Una montaña de amenazas y alguna pincelada que se resumía “pero te compensan otras cosas”. Como si el ser padre es algo que hay que sufrir. El denominador común de todos los que me rodeaban en aquel momento y que ya eran padres/madres era el de “te va a cambiar la vida”. Nunca supe hasta qué punto.

Porque esa expresión de cambio de vida para la mayoría de la gente que conozco, hace referencia a los madrugones, noches sin dormir, cambio de pañales, el apiretal, ahora los mocos, se ha hecho caca justo antes de salir de casa, ha vomitado en el coche, etc… En resumen, la serie de Berto Romero en Movistar.

Con estos cuatro años de perspectiva puedo decir que mi hijo Óliver me ha cambiado la vida completamente. Ciento ochenta grados. En esta madrugada en la que me he levantado a dar el biberón a Alma y ya me he quedado despierto. A la misma hora que iba a trabajar a la oficina, las seis de la mañana. Con algunos cambios importantes.

Ahora estoy en casa, hago quince minutos de Yoga y luego escribo las páginas matutinas que me ha enseñado Julia Cameron. Solo después de eso y haber desayunado enciendo el ordenador. El móvil no ve la luz hasta las ocho de la mañana, incluso las nueve. Esto es mérito de Jano, que se fue hace unos días para quedarse en nuestros corazones.

Tras este estar conmigo mismo de casi dos horas, aparece la familia en escena. Se despiertan al calor de una calefacción de hogar que me ocupo que les de confort. Me hace sentir bien cuidar de los míos.

Luego vamos todos al cole y ahí comienza mi tiempo de trabajo. El que dedico a lo que me apasiona y me hace sentir pleno. Suena fácil y bonito, pero ha sido un largo y duro camino.

Esta madrugada es especial. Porque hace cuatro años que nació nuestro hijo Óliver. También lo es porque me acaba de llegar la sentencia del juicio contra el despido que sufrí por defender mi conciliación familiar, que nació con su llegada.

Se ha hecho justicia.

Gracias hijo mío por cambiarme la vida, por hacerme más valiente de lo que nunca pude imaginar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s