Hay un turista en tu vida.

Después de darle muchas vueltas he dado con la tecla. Pensando en las personas que han pasado de largo por mi vida, hoy he llegado a la conclusión de que el desajuste emocional/afectivo con algunas de ellas fue sencillo. Yo pensé que se llegaron para quedarse y no, eran simplemente turistas. Con todo lo negativo que esa acepción genere en tu cabeza.

También los ha habido que yo sabía que eran personas de paso y en algún momento ellos pensaron que iban a formar parte de mi vida de modo permanente. Esto también ha sucedido a la inversa, lo digo para rebajar el ombliguismo de mis palabras.

Como suele suceder, la diferencia entre un turista que llega a un lugar y un vecino de toda la vida de tu barrio es abismal. En los tiempos que corren, podríamos gozar de crudos testimonios de todos aquellos vecinos expulsados del centro de las ciudades por el efecto Airbnb.

La sensación que te da ese vecino que siempre ha estado allí es sólida. Sabes que pisas sobre seguro y que la conversación con esa persona te llenará de cosas buenas para tu alma y tu corazón. Cuando hablas con alguien que es un turista pasajero dentro de tu vida, más tarde o más temprano descubrirás su condición de tal según vayas sintiendo la vacuidad de vuestras conversaciones. Nada envejece peor que hablar con un turista obsesionado con las fotos, los souvenirs y los artículos de coña.

Como sucede en la vida real, estos visitantes efímeros de lugares que les son ajenos, pueden tener comportamientos de poco mimo y cuidado con el entorno. Son personas que te tratan aparentemente con mucha cordialidad y posiblemente, en tu buena intención de que se conviertan en habitantes entrañables de tu vida, camufles lo que para alguien que mire desde fuera es obvio. “Este viene a hacerse unas fotos, coger lo que le interesa y luego desaparecer por la puerta de embarque”.

También sucede que llegan refugiados a tu vida o bien eres tú el que tiene ese rol en la vida de alguien. A veces nos concedemos el visado para quedarnos y otras no.

Pero esa, es otra historia.

TEXTO. Nacho Caballero

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s