El efecto Julia Cameron

Hace ya seis semanas que comencé una aventura que tiene nombre de ruta sugerente: El Camino del Artista. Ya te aviso que no es como el de Santiago porque por aquí transita poca gente y aunque invites a algún amigo, le suele dar pereza.

Se trata de un libro que te invita a un viaje que durante doce semanas, te va a ir quitando capas como a una cebolla o a una mujer friolera. Esto último basado en hechos reales. El caso es que la autora habla constantemente de acallar la voz de El Censor que todos llevamos dentro.

Pues bien, tras llegar al ecuador del viaje, me estoy dando cuenta de que mi Censor comienza a estar más incómodo que una persona decente dentro de un partido político. Estoy cogiendo velocidad de crucero y que mi capacidad para acallarlo está dando pasos de gigante.

El efecto más inmediato es mi capacidad para decir lo que pienso, para pensar lo que digo y atreverme a hacerlo. En definitiva, notar que los sensores de mi piel y de mi imaginación comienzan a estar más afilados que el balón de oro, una vez más, para el portugués con ego de argentino.

Esto tiene su parte buena y su parte mala. Por un lado me acerca a personas de mi entorno que jamás aparecieron en un álbum de fotos. Por otro, me aleja en cierta medida de otras personas con las que comienzo a compartir lo de ser de la especie humana y poco más.

Ese Censor o también llamado cariñosamente Pepito Grillo… y no tan amablemente “la mosca cojonera”, en realidad representa a todas aquellas personas que se convirtieron en sus portavoces a lo largo de los años. Gente preocupada porque me fuera bien en mi faceta creativa relacionada con el humor, personas que notas que no quieren volar a mi altura sino que yo baje a la suya. También todos aquellos que también estaban como pez en el agua cuando te veían atascado y en dificultades, porque así sentían que les necesitabas.

Todas estas personas y situaciones tienen un futuro incierto a mi alrededor, porque siento que solamente aquellos que sepan ver el cambio, alegrarse por él y decidir acompañarme permanecerán a mi lado.

Porque cuando se produce un cambio tan intenso durante este año y medio y comienzas a respirar un oxígeno diferente, a la fuerza comienzas a ver la vida de una manera que nadie antes te había enseñado. Esta es una de las claves. El descubrimiento interior en el que nadie te puede guiar porque tu universo emocional no pertenece a la zona Schengen.

Llega el momento de seguir con este viaje en el que me voy encontrado a nuevas personas que van nutriendo mi vida. Queda la mitad del camino y tengo la sensación a todos los niveles, de que viene lo mejor.

AUTOR: Nacho Caballero.

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