Cómo saber si tu jefe quiere librarse de ti

Uno de los fenómenos que trabajo la última reforma laboral en nuestro país, es que trabajadores con el salario congelado desde hace años, se convirtieron en caros para la empresa.

La explicación es sencilla: las nuevas condiciones de contratación ha hecho salibar a muchos empresarios que han pensado que si se quitan los lastres del pasado, podrán capear la crisis y reducir coste de forma espectacular.

Es por ello que muchos trabajadores con mucho compromiso y experiencia dentro de diferentes empresas, han visto cómo sus superiores les amargaban la vida con un único fin: que cojas la puerta y te vayas gratis. Hasta tu despido quieren ahorrarse porque claro, como eres de los privilegiados del pasado tienes unas posibilidades de indemnización que son inaceptables para tu patrono.

En este post quiero analizar desde mi experiencia personal al empresario que de forma silibina y sutil aplica estrategias trasnochadas y basadas en indirectas. Es el empresario Gila: “alguien ha matado a alguien… alguien es un asesino”. ¿Te suena?

Algunos de los síntomas de cómo saber si tu jefe quiere librarse de ti son los siguientes.

  • Dejas de tener acceso a determinada información de la empresa a la que siempre pudiste acceder. Esto no es casualidad especialmente si se trata de números y cuentas de la empresa. Ten en cuenta que si al final tiene que echarte intentará alegar razones económicas como pérdidas en la empresa o una situación financieramente complicada. Lo que explica el siguiente punto.

 

  • De repente se instala el discurso de que la empresa va mal. Sin explicación aparente y sin que el trabajo haya disminuido nada, tu jefe comenzará a decirte que la empresa va fatal, que está poniendo dinero y poco más o menos que va a tener que irse a vivir debajo de un puente. Si tú eres una persona que conoce la empresa a fondo, es posible que sepas que por el flujo de clientes y el trabajo existente, es una mentira de las gordas… como la cuenta corriente de quien tanto te subestima

 

  • Técnica del atosigamiento. Antes no se pasaba por la empresa ni para saludar. Ahora está todo el día encima de vosotros con reuniones al más puro estilo La Vida de Brian. Sin sentido, ni contenido. Puedes pasar de reuniones cada dos meses a dos reuniones a la semana o incluso dos en el mismo día. El objetivo es que te hartes, no dejarte trabajar y que no se puedan cumplir los banales objetivos que se esbozan en reuniones que no llevan a ninguna parte.

 

  • Técnica del ninguneo. Tu jefe que se trataba como su mano derecha, de repente hace que te conviertas en invisible. Prefiere reunirse con ese al que siempre ha considero un inútil en la empresa, que hacerlo contigo. Es la versión cutre-laboral de intentar darte celos y que te sientas excluído.

No hay que subestimar el efecto que algunas de estas estrategias, o la combinación de ellas, puede tener en tu ánimo y moral. Lo que si puedo decirte es que por mi experiencia personal, una vez detectadas hay algunas cosas (legales) que puedes hacer para contrarrestarlas. Quizá haya llegado el momento de ejercer todos tus derechos laborales como nunca antes lo habías hecho.

Más información: www.nachocaballero.com

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