Tiempo de paraguas

Hay objetos imperfectos. Esos a los que alguien dio luz verde sin haberle terminado de dar una vuelta. Eso le sucede al paraguas. Los hay grandes, pequeños, medianos. De colores, lisos, con diferentes estampados, negros para los hombres clásicos… quizá demasiado. Como un luto anticipado de la gente aburrida que carece de vida, aunque su corazón siga latiendo y cotizando en el sistema. Quizá por eso, por esa imperfección de los paraguas, suelen ser abandonados por diferentes motivos. La mayoría se dice que por despiste, otros dicen que por dejadez… sin embargo, cabe preguntarse si no son abandonados porque impiden sentir la lluvia. Si no son dejados de la mano de sus dueños por imperfectos, por ser francamente mejorables y porque quizá, hace mucho tiempo, dejaron de fabricarse paraguas nuevos ante la falta de innovación. Lo que sucede cada día de lluvia es que los ya fabricados siguen rotando por el mundo entre olvido y olvido.

AUTOR: Nacho Caballero.

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