La industria de la banalidad.

En mi primera formación como Coach de hace unos años tuve la oportunidad de escuchar algo que yo ya sospechaba: que era una profesión con mucho intrusismo y que no era tomada en serio. Estábamos todos de acuerdo en esa afirmación.

Después de la primera jornada de formación, de unas ocho horas intensivas, el director del curso nos dijo que ya éramos coaches y que ya podíamos comenzar a ejercer la profesión. Aunque nos faltara por recibir el 80% de la formación y sin ningún tipo de examen de por medio. Solamente por haber ido a la primera jornada ya teníamos una profesión. Chollaco.

Aquello hizo que me saltaran las alarmas y que disparara en mi la idea de que la profesión del Coaching estaba mucho más llena de cantamañanas de lo que pudiera parecer.

Sin embargo, aquello que descubrí era solamente la punta del iceberg. Pronto iba a comprobar que el Coaching era el “desguaces La Torre” de todos aquellos que no encontraban trabajo de lo suyo. Un “viva la pepa” laboral en el que cabe de todo.

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo. (are you sure?)

Desde entonces, los discípulos de Tony Robbins no dejan de salir de debajo de las piedras. Para quien no sepa quién es Tony Robbins diré que es el Rey de la Autoayuda. Un hombre que monta un evento anual de crecimiento personal, en el que previamente se ha pasado un cuestionario a todos los asistentes y al que acceder, cuesta cinco mil dólares por cabeza. Bienvenido al sueño americano.

La organización del evento, gracias a la información de los cuestionarios, le dice al bueno de Tony quién se ha intentado suicidar cuatro veces por culpa de una mala relación con su madre o padre. Los llaman “banderas rojas”. Entonces es cuando Tony coge a uno por banda delante de toda la audiencia, hasta que consigue derrumbar a una persona con menos estabilidad emocional que Bustamante en sus peores tiempos.

Esta es la premisa. Pseudopsicología de saldo en la que te quieren hacer creer que para tener abundancia sólo tienes que desearla, que tomando acción podrás conseguir lo que quieras, que cuando seas la mejor versión de ti mismo alcanzarás todos tus sueños y que Dios y el Universo están ahí para echarte un cable si hace falta.

Los Tony Robbins ibéricos

En España tenemos cachorros de Tony Robbins de todo pelaje y condición.

Los tienes que presumen de haber creado 16 empresas antes de los 40, una multinacional a los 20 años y que llegó a tener presencia en 70 países, para luego curiosamente haberse convertido en Especialistas en toma de Conciencia, Empoderamiento Personal y Actitud Mental. Toma ya. ¿Quién da más? Si no tienes un pasado espectacular, te lo inventas. ¿Quién lo va a comprobar en la época dorada de las fake news?

También tenemos a personas que se licenciaron en matemáticas, posteriormente hicieron un Master en Finanzas Cuantitativas (??) y agitándolo todo, dan consejos y escriben libros sobre la gestión emocional necesaria para alcanzar tu Libertad Financiera. Todo ello en verso y bajo un nombre web muy modesto. Si, después de esto yo también necesito un Valium.

Un último ejemplo son aquellos que te dicen que si no vendes más caros tus productos es simplemente porque no tienes bien regulado tu termostato financiero. Es decir, que si cobras 100 pudiendo cobrar 500 por tu producto, es porque no te lo has propuesto. El resultado de hacer caso a este tipo de iluminados puede ser que, sencillamente, dejes de vender lo que antes vendías a un precio razonable.

Estos tres ejemplos son representativos de una plaga infinita en la que surgen clones de personas que han visto la luz… y desde ese púlpito pretenden alumbrar el camino de “banderas rojas” como las de Tony Robbins. Profesionales que en lo suyo no les fue bien y encontraron el “Manual de Coach para lo que sea” y al final del cursillo de turno, les dieron una varita mágica para llevar al éxito la vida de cualquiera.

Durmiendo con su enemigo

A pesar de todo lo que te he contado, creo que el Coaching bien ejercido puede ayudar a determinadas personas en determinadas situaciones. Intento ejercer esta profesión sin aspavientos, ni titulares rimbombantes que suenen a cuento de la lechera. También con un background fácilmente verificable de forma objetiva y que creo que se percibe en mi forma de comunicar con mis clientes.

Ricemos el rizo. Vivo con una psicóloga vocacional con veinte años de experiencia. Formada en una de las mejores facultades de psicología, la de Salamanca. Una de las primeras con formación de posgrado en psicooncología, reciclada como investigadora y ahora experta en psicología positiva. Una persona que ante cualquier pregunta sobre su vocación, me responde como si se acabara de examinar ayer. Una profesional de una disciplina médica que ayuda de verdad a las personas pero sin pastillas, meditaciones místicas, ni libros mágicos de autoayuda, que al único que ayudan es al autor a comprarse un Jet Privado como el del amigo Robbins.

Ningún cursillo de cien, doscientas o quinientas horas puede equipararse a profesionales como ella. Mucho menos cuando los que han hecho esos cursos, en el mejor de los casos, venden humo a sus clientes.

Digo esto porque en ocasiones mi chica me ha contado que han llegado a sus sesiones personas que como consecuencia de ponerse en manos de estos curanderos de la mente y el alma, se les habían destapado traumas muy fuertes que por supuesto, estos homeópatas de la memez, no fueron capaces de manejar.

Como decía mi padre: “lo barato es caro”.

Como no quiero que te quedes con las ganas, he preparado un pequeño montaje en el que se resume todo lo que te acabo de contar y que puedes encontrar insertado en este post. Por motivos de derechos de autor solo puedes escuchar audio doblado, pero creo que es suficiente.

Se trata de tres secuencias del evento que Tony Robbins organiza en Estados Unidos anualmente.

  1. Primero verás una modesta presentación del sujeto
  2. Luego cómo prepara sus sesiones identificando a los “banderas rojas”
  3. Finalmente verás cómo zarandea a uno de ellos hasta que de la forma más tonta, lo lleva a un espejismo de curación.

El evento anual en el que sucede todo esto lo tienes completo en Netflix. Tony Robbins lo llama “Cita con el Destino”.

Moisés, dimisión.

AUTOR: Nacho Caballero.

Un comentario sobre “La industria de la banalidad.

  1. Da mucha grima ese vídeo. :/

    Hay muchos elementos en tu post, daría para mucho: autoayuda, coaching, terapias que ayudan a personas con problemas más profundos y de mayor recorrido… Y caraduras a la americana, con grandes aspavientos.

    Creo que el profesional del coaching debe conocer sus límites y saber cuándo es necesario que otro profesional cualificado pase a tratar esos problemas, más antiguos y más profundos que están detrás de esos otros que llevan a una persona a acudir a un proceso de coaching. Y es bueno que incluso el coachee conozca buenos profesionales para indicar a su cliente en un momento dado.

    Para mí, la honestidad como clave para ejercer cada uno nuestra profesión (yo no soy coachee), y con más ahínco aún cuando se trata directamente con las personas y sus emociones.

    Gracias por tu post.

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